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  • Writer's pictureDr. Carlos Vázquez Rivera

Refortalecimiento, persona y cooperativismo: Hacia una economía para la vida.


Para el refortalecimiento las personas somos un tejido que se entrelaza en, al menos, cinco (5) bucles que forman parte de lo que vamos siendo. Estos son: el personal, grupal, comunitario, organizacional e institucional. Lo personal es la relación con uno mismo cuando comprendemos que “estamos llenos de tanta gente, que se nos salen por los poros”, es dejar de defender, a capa y espada, el individuo (separado y sólo) hasta el punto de que la soledad nos carcoma el espíritu, orillándonos a la desesperanza y la depresión. Esto es clave para refortalecer el cooperativismo, pues a nivel personal es importante reconocer ‘que no puedes solo’, ‘que operamos con y para un prójimo’, ‘que hace crecer un sentido de humildad’. La humildad nos habla de una cualidad del ser, de ser como la tierra (fértil), de comprender que estamos conectados con todo, aun cuando nos empeñamos, tercamente, en aislarnos. Porque el cooperativismo viene de abajo (de sus raíces). La humildad (que viene de la misma raíz que humano) es reconocer que aislados nos morimos, que el cooperativismo es juntarnos, es refortalecernos si practicamos la coherencia de nuestros principios y valores. Cervantes decía que la humildad es la base y fundamento de las demás virtudes y que sin ella no existen ninguna de las demás. La humildad (como la tierra, el planeta) es transformar nuestras debilidades en fortalezas; es el antídoto contra la soberbia y el egoísmo que corrompen la persona. Los seres humanos no son egoístas por naturaleza, aprendemos a serlo. La soberbia nos hace creernos superiores a los demás (naturaleza, animales, otros seres humanos). El egoísmo es la filosofía del yo-yo (toda gira sobre sí mismo) que es la raíz de la avaricia, la explotación, la destrucción de la naturaleza y la justificación de la desigualdad.

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